La pandemia ha traído consigo un gran aumento de la demanda de dispositivos electrónicos como ordenadores y móviles. Ello ha generado una enorme escasez de chips o llamados semiconductores, que son claves para la creación de nuevos coches. ¿Por qué afecta tanto la crisis de los chips en los coches y por qué son tan importantes en su construcción? En este artículo de Traspacar, te explicamos los detalles sobre esta nueva y delicada situación.

¿Por qué la crisis de los chips en los coches es tan grave?

La industria del automóvil está ante un serio problema. La falta de estos chips, muy difíciles de fabricar y que se realizan en pocas empresas en el mundo, hace que todas las marcas de coches tengan que replantearse sus objetivos y planes de futuro a corto plazo con una enorme reducción de su producción. Según indica ‘AutoForecast Solutions’, en todo el 2021 se habrán dejado de fabricar un total de 9.4 millones de vehículos en todo el mundo, teniendo en cuenta coches, autobuses, camiones y motos.

El aumento de la demanda en electrónica, y sobre todo de la industria de telefonía móvil y ordenadores, hace que las empresas que fabrican los chips o semiconductores no puedan cubrir la demanda de la industria de la automoción.

Además, la pandemia de la Covid-19 está afectando con fuerza a los principales países productores, en Asia. Ello genera un cóctel muy dañino para la industria. Por ejemplo, en las últimas semanas han aumentado los casos de Covid-19 en un país productor como Malasia, algo que ha provocado el cierre de algunas de las fabricas de semiconductores.

¿Cómo afecta a España?

Como en todo el mundo, la crisis de los chips también afecta a las plantas de creación de vehículos que hay en España con una reducción en sus planes de producción.

La crisis de los chips en los coches ya se ha hecho notar en este 2021 de forma muy contundente: En total, según la misma fuente de datos, en Europa se han dejado ya de construir en todo lo que va de año 2021 un total de 2.2 millones vehículos, cifra que podría superar los 2.7 millones a final de año.

La crisis en los coches por la falta de semiconductores hace que las marcas tengan que reducir su producción de vehículos
La crisis en los coches por la falta de semiconductores hace que las marcas tengan que reducir su producción de vehículos

Y dentro de esta reducción de producción se encuentran las plantas españolas, donde ya se han dejado de fabricar más 100.000 vehículos entre las plantas de Martorell, de Seat, o las de Madrid, Zaragoza y Vigo (Stellantis), entre las más afectadas, o fabricas como las de Vitoria (Mercedes-Benz) o las de Palencia y Valladolid (Grupo Renault). Y lo peor es que todas estas plantas prevén que el segundo semestre del año será peor que el primero.

En este sentido, las marcas de vehículos creen que la crisis de los chips en los coches no se superará hasta el 2022.

En total, se calcula que SEAT ha dejado de producir unos 40.000 coches en este período en Martorell, mientras que la planta de Vigo de Stellantis sumaría ya un recorte de producción de unos 70.000 vehículos debido a la falta de microchips.

La planta de Martorell, en Seat, ha reducido muchísimo su producción por culpa de la crisis de los chips en los coches
La planta de Martorell, en Seat, ha reducido muchísimo su producción por culpa de la crisis de los chips en los coches

¿Cómo afecta al consumidor?

Las principales fábricas europeas y americanas están paralizadas. Ello, se traduce en un problema no solo para sus trabajadores, también para el cliente. Imagínate que vas a comprarte un coche nuevo, acudes a un concesionario, y te dicen que, si el coche no está en stock, deberás esperarte hasta 2022 para tenerlo. Deja de imaginar, ya que puede sucederte a raíz de esta crisis de los chips en los coches.

El parón de las plantas o reducción de su producción por la escasez de chips afecta directamente al cliente aumentando su espera para recibir su nuevo vehículo ya fabricado.

Por ello, el mercado de segunda mano puede convertirse de nuevo en el lugar en el que poder cambiar de vehículo. El mercado de segunda mano ha aumentado mucho sus transacciones tras la pandemia por el menos coste de los vehículos, y esta crisis puede incrementar aún más esas cifras ya que te permite disponer de un coche o moto de forma rápida, sin esperas.

¿Qué chips hay en un coche y para qué sirven?

Los microchips, pese a ser elementos de unos pocos milímetros, y pese a que muchas personas desconozcan que están en sus coches, son increíblemente importantes. Los chips en los vehículos son claves para múltiples funciones y aplicaciones.

En unos vehículos con cada vez más sistemas electrónicos, estos elementos son cruciales. Un vehículo tiene dos tipos diferentes de microchips, los MEMS o microelectomecánicos, y los semiconductores de potencia. Estos últimos son los protagonistas de esta crisis.

¿Qué son los MEMS?

Los MEMS actúan como sensores en muchísimas de las aplicaciones que tienen los vehículos. Recogen información clave como sensores de velocidad de giro, aceleración, presión, campo magnético o flujo de másico. Para entendernos, estos microchips son como pequeños cerebros que recogen y recopilan información para que múltiples sistemas del vehículo funcionen y actúen correctamente.

¿Qué son los semiconductores?

Y por otro lado, tenemos los semiconductores de potencia, los que protagonizan esta crisis de escasez.

Los semiconductores son los encargados del control y conmutación de tensiones eléctricas y de altas corrientes. Estos elementos permiten que se realicen múltiples funciones. Por ejemplo, en los vehículos híbridos u eléctricos controlan el flujo de energía eléctrica de potencia que va de la batería al motor eléctrico y la eficiencia de la energía usada.

Los semiconductores tienen muchos usos en aplicaciones industriales y son cruciales para la fabricación de chips o circuitos integrados. Por ello, es muy habitual que cuando se habla de un semiconductor, se use como sinónimo de la palabra ‘chip’.

Debido a que todos los sectores de la economía necesitan estos chips, la demanda es enorme y ha aumentado tras la pandemia. Y la afectación de la Covid-19 a las fábricas que los crean está causando estragos en la economía.